Las
rutas cicloturistas
celebradas por la noche cada vez se celebran más y es que el encanto de
viajar de noche en bicicleta es espectacular. A pesar de que el nivel
de peligrosidad aumenta, es uno de los momentos en los que las
temperaturas, sobre todo en verano, son más agradables y quizás el único
momento que tenemos durante el día para dedicárselo a la
bicicleta si tenemos niños, trabajo y otro tipo de ocupaciones.
Eso sí, nunca podemos olvidar como imprescindible estas recomendaciones:
- Llevar luces delanteras y una trasera intermitente.
- Llevar gas de cristal transparente para evitar el polvo y los insectos.
- Llevar ropa de abrigo puesto que por la noche la temperatura desciende.
- Equiparse con chaleco reflectante.
- Hacer rutas conocidas.
- Llevar siempre el teléfono móvil.
Si hacéis una ruta por la noche que ya habéis hecho previamente con luz
natural comprobaréis como las sensaciones que percibís son distintas e
incluso parecerá que la
ruta no es ni la misma ya que al tener un campo de visión menor, incrementa la capacidad auditiva.
Las subidas se hacen más fáciles porque
al no verla parece que el desnivel es menor y las bajadas también. En
determinados momentos de la ruta nos vemos envueltos por una absoluta
oscuridad y una agradable sensación de tranquilidad hasta hacernos
olvidar que es de noche y seguir pedaleando con total normalidad.
Dado el incentivo de peligro que supone
este tipo de rutas, os recomendamos probarlas para que experimentéis
estas nuevas sensaciones pero siempre que podáis salir de día con la luz
solar.